Un reglamento de uso de vehículos de empresa es el documento interno que establece las condiciones bajo las cuales los trabajadores pueden utilizar los vehículos que pertenecen al empleador. En Colombia, su elaboración responde a obligaciones derivadas del Código Sustantivo del Trabajo y del sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo regulado por el Decreto 1072 de 2015. Toda empresa que entregue un vehículo a un empleado —sea de forma permanente o esporádica— necesita este reglamento para delimitar responsabilidades y proteger tanto al trabajador como a la organización.
Legal basis: Ley 769 de 2002; Decreto 1079 de 2015; Decreto 1072 de 2015 (SG-SST); Código Sustantivo del Trabajo
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Qué es el reglamento de uso de vehículos de empresa
El reglamento de uso de vehículos es una política interna con valor contractual que define quién puede conducir un vehículo de la empresa, para qué fines, bajo qué condiciones y cuáles son las consecuencias de incumplir las normas pactadas. A diferencia de una simple circular o memorando, este documento integra las disposiciones del Código Sustantivo del Trabajo sobre obligaciones del trabajador y del empleador, y articula los deberes de seguridad vial previstos en la Ley 769 de 2002 —Código Nacional de Tránsito Terrestre— y su reglamentación en el Decreto 1079 de 2015.
Desde la perspectiva laboral, el vehículo entregado al trabajador puede constituir un elemento de trabajo o un beneficio extralegal, distinción que tiene consecuencias directas sobre salarios, liquidaciones y responsabilidad civil. Por eso, el reglamento debe dejar clara la naturaleza jurídica de esa entrega: si el vehículo es una herramienta para ejecutar la labor, su uso y mantenimiento corresponden al empleador; si es un beneficio adicional, las partes pueden acordar libremente condiciones distintas, siempre dentro de los límites del Código Sustantivo del Trabajo.
El Decreto 1072 de 2015, que consolida el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST), obliga a las empresas a identificar y controlar los peligros asociados a las tareas de sus trabajadores, incluido el riesgo de tránsito cuando el desempeño del cargo exige la conducción de vehículos. Un reglamento de uso de vehículos bien elaborado forma parte integral de ese sistema de gestión y sirve de evidencia ante una inspección del Ministerio del Trabajo.
Cuándo necesita su empresa este documento
Cualquier empleador colombiano que mantenga en su flota uno o más vehículos utilizados por trabajadores debería contar con este reglamento antes de entregar las llaves. La urgencia aumenta en ciertos escenarios:
Flotas con varios conductores. Cuando más de un empleado tiene acceso al mismo vehículo, la ausencia de reglas claras genera conflictos sobre quién responde por daños, multas de tránsito o infracciones detectadas por cámaras. La Ley 769 de 2002 y el Decreto 1079 de 2015 atribuyen responsabilidades al propietario del vehículo y al conductor; sin un registro interno de quién lo usaba en cada momento, la empresa no puede trasladar correctamente esa responsabilidad al infractor.
Trabajadores con uso mixto del vehículo. Si el empleado puede usar el vehículo fuera del horario laboral o para fines personales, la empresa debe fijar por escrito los límites de ese uso. Sin documento, cualquier accidente ocurrido en una salida personal podría imputarse a la empresa como responsable solidaria.
Cargos con conducción habitual. Representantes de ventas, técnicos de campo, conductores de logística y cualquier cargo cuya descripción incluya conducción frecuente deben estar cubiertos por el reglamento como parte del SG-SST exigido por el Decreto 1072 de 2015.
Incidentes o siniestros previos. Después de un accidente que involucre un vehículo de la empresa, el reglamento se convierte en la primera línea de defensa jurídica del empleador para demostrar que actuó con diligencia preventiva.
Cláusulas esenciales que debe incluir
Un reglamento eficaz no es un catálogo de prohibiciones, sino un instrumento que equilibra la confianza y la responsabilidad. Las cláusulas mínimas que debe contener son las siguientes:
Identificación del vehículo y del conductor autorizado. Descripción del vehículo (placa, marca, modelo), nombre del trabajador autorizado y vigencia de la autorización. Si varios empleados comparten la unidad, el reglamento debe contemplar un sistema de registro de uso —bitácora física o digital— que permita establecer quién conducía en cada momento.
Finalidad del uso. Especificación expresa de si el vehículo es de uso exclusivamente laboral o si se admite uso personal en horarios y condiciones determinadas. Esta cláusula es fundamental para aplicar correctamente las normas del Código Sustantivo del Trabajo sobre herramientas de trabajo y para deslindar responsabilidades civiles.
Obligaciones del conductor. Con referencia directa a la Ley 769 de 2002, el reglamento debe recordar al trabajador su deber de portar la licencia de conducción vigente y en la categoría correcta, respetar las señales de tránsito, abstenerse de conducir bajo los efectos del alcohol o sustancias psicoactivas y reportar cualquier novedad mecánica antes de iniciar la ruta.
Mantenimiento y revisión técnico-mecánica. Definición de quién asume el costo del mantenimiento preventivo, a quién debe reportarse cualquier falla, y quién es responsable de tramitar la revisión técnico-mecánica y el SOAT exigidos por el Decreto 1079 de 2015. Esta cláusula también debe indicar el procedimiento cuando el vehículo queda inmovilizado.
Responsabilidad por multas e infracciones. Las multas de tránsito impuestas al conductor por conductas que le son atribuibles personalmente —exceso de velocidad, mal estacionamiento, uso del celular al volante— deben ser asumidas por el trabajador. El reglamento debe decirlo expresamente y establecer el mecanismo de descuento o reembolso, respetando siempre las limitaciones del Código Sustantivo del Trabajo sobre deducciones salariales.
Accidentes de tránsito. Protocolo que el trabajador debe seguir inmediatamente después de un siniestro: llamar a la aseguradora, notificar a la empresa dentro de un plazo razonable, no abandonar el lugar del accidente, colaborar con las autoridades según la Ley 769 de 2002 y preservar las evidencias.
Consecuencias del incumplimiento. Las sanciones disciplinarias por violar el reglamento deben estar articuladas con el reglamento interno de trabajo, ya que el Código Sustantivo del Trabajo exige que cualquier sanción grave conste en ese instrumento o en el contrato individual. Una sanción disciplinaria no prevista en el reglamento de trabajo puede ser declarada ineficaz.
Reporte al SG-SST. Obligación de notificar a la empresa todo accidente de trabajo ocurrido mientras el trabajador conduce el vehículo de empresa, con el fin de activar la investigación de accidentes que exige el Decreto 1072 de 2015. Esta notificación oportuna es relevante para la calificación del accidente como de trabajo y para el reconocimiento de las prestaciones por parte de la ARL.
Cómo diligenciar el reglamento correctamente
El documento debe elaborarse antes de entregar el vehículo, no después de un incidente. Estos son los pasos prácticos:
Primero, identifique la naturaleza del uso: decida si el vehículo es una herramienta de trabajo o un beneficio extralegal y consúltelo con su asesor legal o de recursos humanos, porque esa decisión determina cómo se refleja en la liquidación del trabajador.
Segundo, personalice el reglamento para cada cargo o grupo de cargos. Un representante de ventas que recorre varias ciudades tiene un perfil de riesgo diferente al de un mensajero urbano; el SG-SST del Decreto 1072 de 2015 exige que los controles correspondan al nivel de riesgo identificado.
Tercero, socialice el reglamento con el trabajador antes de la firma. El trabajador debe leerlo, comprenderlo y firmar el recibido. Conserve copia del documento firmado en el expediente del empleado.
Cuarto, intégrelo al reglamento interno de trabajo. Si el reglamento de vehículos prevé sanciones disciplinarias, esas sanciones deben estar contempladas también en el reglamento interno de trabajo, que a su vez debe estar depositado ante el Ministerio del Trabajo conforme al Código Sustantivo del Trabajo.
Puede descargar un modelo listo para usar en Reglamento de Uso de Vehículos de Empresa Colombia y adaptarlo a las condiciones específicas de su empresa.
Errores frecuentes que cometen las empresas
Usar un modelo genérico sin adaptarlo. Un reglamento que no menciona la placa del vehículo, el nombre del trabajador autorizado ni las condiciones concretas de uso tiene escaso valor probatorio ante un juez o inspector.
Omitir el protocolo de accidentes. Muchas empresas saben qué conductas están prohibidas pero no establecen qué debe hacer el trabajador en los primeros minutos después de un siniestro. La omisión de este protocolo puede derivar en pérdida de evidencias, demoras en la notificación a la ARL y conflictos con la aseguradora del vehículo.
Confundir beneficio extralegal con herramienta de trabajo. Si la empresa entrega el vehículo como herramienta pero no lo documenta así, el trabajador podría argumentar que se trata de un beneficio que integra el salario y debe incluirse en la base de liquidación de prestaciones sociales. El Código Sustantivo del Trabajo es claro en que los medios de trabajo no constituyen salario, pero la distinción debe constar por escrito.
No actualizar el reglamento tras cambios en la flota. Cuando la empresa renueva un vehículo o asigna uno diferente al trabajador, el reglamento debe actualizarse. Mantener el documento con datos del vehículo anterior puede invalidar su eficacia ante una reclamación.
Ignorar la articulación con el SG-SST. El reglamento de vehículos aislado del sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo pierde coherencia y dificulta la investigación de accidentes laborales. El Decreto 1072 de 2015 requiere que todos los procedimientos de control de riesgo formen parte de un sistema integrado, no de documentos dispersos.
Un reglamento de uso de vehículos de empresa bien redactado protege al trabajador, aclara las responsabilidades de la empresa y demuestra cumplimiento normativo ante las autoridades de tránsito y laborales. Vale la pena dedicar el tiempo necesario a elaborarlo correctamente desde el principio.
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