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Contrato de Arrendamiento de Garaje España

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Key takeaways

Un contrato de arrendamiento de garaje en España es el acuerdo escrito mediante el cual el propietario de una plaza de aparcamiento cede su uso al arrendatario a cambio de una renta pactada. Se necesita cuando se alquila una plaza independiente de cualquier vivienda, pues la Ley de Arrendamientos Urbanos 29/1994 (LAU) y el Código Civil artículos 1542–1582 fijan el marco legal que protege a ambas partes.

Legal basis: Ley de Arrendamientos Urbanos 29/1994 (LAU), Article 2; Código Civil Articles 1542–1581

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Qué es y qué ley lo regula

El arrendamiento de garaje es un contrato por el que una parte, el arrendador, se obliga a dar al arrendatario el goce o uso temporal de una plaza de aparcamiento a cambio del pago de una renta. El Código Civil en sus artículos 1542 a 1582 establece las bases del arrendamiento como categoría general: define las obligaciones de entrega, mantenimiento y pago, y determina qué ocurre cuando alguna de las partes incumple.

La Ley de Arrendamientos Urbanos 29/1994 (LAU) completa ese marco para los arrendamientos urbanos. Su artículo 2 delimita expresamente qué contratos quedan bajo su ámbito: los arrendamientos de fincas urbanas destinados a vivienda habitual del arrendatario, así como los destinados a usos distintos del de vivienda. Una plaza de garaje que se alquila de forma independiente —sin vincularse al arrendamiento de una vivienda— queda dentro de la categoría de uso distinto de vivienda, sometida al régimen específico que la LAU regula para ese supuesto.

Conviene distinguir dos situaciones habituales. Primera: la plaza aneja a una vivienda arrendada al mismo propietario. En ese caso, la LAU puede tratarla como parte del arrendamiento de vivienda si así lo recoge el contrato. Segunda: la plaza independiente, objeto de un contrato separado. Esta segunda situación es la más frecuente en ciudades con mercado de aparcamiento activo, y es a ella a la que principalmente se dirige esta guía.

Cuándo necesitas este contrato

Formalizar por escrito el arrendamiento de una plaza de garaje no es solo una formalidad: es la única garantía real de que ambas partes conocen sus derechos y sus obligaciones. Necesitas un contrato cuando:

  • Alquilas o tomas en alquiler una plaza de garaje independiente, sin que esa plaza forme parte de una vivienda arrendada.
  • Quieres dejar constancia de la duración acordada, la renta y los términos de actualización.
  • El propietario desea protegerse frente a impagos o daños al inmueble.
  • El arrendatario necesita acreditar el uso legítimo de la plaza, por ejemplo ante su seguro de vehículo o ante la comunidad de propietarios.

Un acuerdo verbal puede ser válido bajo el Código Civil, pero ante cualquier controversia sobre duración, renta o devolución, la ausencia de documento escrito convierte el asunto en una batalla de declaraciones opuestas. La escritura previene ese escenario.

Cláusulas esenciales que debe contener

Un contrato de arrendamiento de garaje sólido debe recoger, al menos, los siguientes extremos:

Identificación de las partes. Nombre completo, DNI o NIF, y domicilio de arrendador y arrendatario. Si actúa un representante, debe indicarse el poder que le habilita.

Descripción del inmueble. Número o referencia de la plaza, datos registrales si los hay, dirección exacta del edificio o recinto y superficie o dimensiones aproximadas. Cuanto más precisa sea la descripción, menor es el margen de conflicto posterior.

Duración del contrato. Las partes son libres de pactar la duración que consideren oportuna. El artículo 2 de la LAU, junto con las disposiciones generales sobre arrendamientos de uso distinto de vivienda, permite libertad de pacto en este punto, si bien conviene establecer con claridad la fecha de inicio, la fecha de vencimiento y si existe o no prórroga tácita.

Renta y forma de pago. Importe mensual, moneda, fecha de pago dentro del mes y número de cuenta bancaria o medio de pago aceptado. La renta puede actualizarse conforme al índice que las partes acuerden; si no se pacta nada, se aplica lo que corresponda según el régimen general del contrato.

Depósito o fianza. Es habitual exigir una cantidad en concepto de garantía de cumplimiento. El contrato debe especificar su importe, las condiciones para su devolución y el plazo para proceder a esa devolución una vez extinguido el arrendamiento.

Uso permitido. La plaza se destina exclusivamente al estacionamiento de vehículos del arrendatario. Si se permite el almacenamiento de objetos o el uso de moto además de coche, debe quedar recogido expresamente.

Gastos y suministros. Quién corre con los gastos de comunidad, suministros del recinto (iluminación, apertura de puerta automática) y cualquier otro coste asociado al inmueble.

Conservación y obras. Las obligaciones de uso diligente y mantenimiento ordinario recaen sobre el arrendatario (artículo 1555 del Código Civil), mientras que las reparaciones necesarias para conservar el inmueble en condiciones de uso son responsabilidad del arrendador (artículo 1554 del Código Civil).

Causas de resolución. Impago de la renta, subarrendamiento no autorizado, uso inadecuado o cesión a tercero sin consentimiento del arrendador son las causas más frecuentes.

Para facilitar la redacción de este documento, puedes partir del Contrato de Arrendamiento de Garaje España disponible de forma gratuita, ya adaptado al régimen de la LAU y al Código Civil.

Cómo cumplimentar el contrato paso a paso

Redactar correctamente el contrato no exige conocimientos jurídicos avanzados, pero sí atención a cada campo:

  1. Reúne los datos antes de empezar. DNI de ambas partes, referencia catastral de la plaza si está disponible, número de finca registral, IBAN del arrendador para domiciliar pagos.
  1. Fija la renta con precisión. Escribe el importe en cifras y en letras para evitar errores de interpretación. Indica expresamente si ese precio incluye IVA o si el arrendatario debe añadirlo (cuestión relevante cuando el arrendador actúa como empresario o profesional sujeto a ese impuesto).
  1. Define la duración y la prórroga. Si deseas que el contrato se renueve automáticamente al vencimiento, incluye una cláusula de prórroga tácita con el plazo que estime oportuno. Si prefieres que no se renueve sin nuevo acuerdo, establécelo con claridad.
  1. Determina el procedimiento de actualización de renta. Las partes pueden acordar el índice de referencia que consideren adecuado. El contrato debe indicar en qué mes se aplica la revisión y cómo se comunicará al arrendatario.
  1. Regula la fianza. Especifica el importe, el plazo máximo para su devolución tras la entrega de la plaza y las condiciones en que puede retenerse total o parcialmente (daños, deudas pendientes).
  1. Firma en doble ejemplar. Cada parte debe conservar un original firmado por ambas. No es obligatoria la escritura notarial para este tipo de contrato, pero la fecha cierta frente a terceros puede obtenerse mediante el cotejo de firma ante notario o simplemente mediante la remisión del contrato por burofax.

Errores frecuentes que conviene evitar

Dejar la duración indeterminada. Un contrato sin fecha de vencimiento o sin cláusula de prórroga clara genera incertidumbre sobre cuándo y cómo puede darse por terminado. El Código Civil prevé reglas supletorias, pero aplicarlas en la práctica puede resultar costoso si la otra parte no coopera.

No describir el inmueble con suficiente detalle. En edificios con varias plantas de aparcamiento, la falta de identificación precisa de la plaza ha originado más de un litigio sobre qué espacio se arrendó realmente.

Omitir la cláusula de cesión y subarrendamiento. Sin una prohibición expresa, el arrendatario podría argumentar que tiene derecho a subarrendar la plaza. El artículo 1550 del Código Civil contempla la posibilidad de subarrendamiento salvo pacto en contrario, de ahí la importancia de regularlo.

No prever la actualización de renta. Un contrato de larga duración sin cláusula de revisión puede resultar lesivo para el arrendador en entornos de inflación elevada. Si las partes no acuerdan el índice aplicable, la incertidumbre crece con el tiempo.

Confundir el régimen aplicable. Arrendadores que mezclan condiciones propias del arrendamiento de vivienda (como las prórrogas obligatorias del artículo 9 de la LAU) con el arrendamiento de garaje generan contratos internamente contradictorios. La LAU distingue claramente ambos regímenes en su artículo 2, y esa distinción debe respetarse.

No conservar justificantes de pago. Aunque el contrato esté bien redactado, la ausencia de prueba documental de los pagos complica la defensa ante reclamaciones de impago. El transferencia bancaria periódica es el medio más sencillo de dejar rastro.

Extinción y recuperación de la plaza

Cuando llega el vencimiento pactado o se produce alguna causa de resolución, el arrendatario debe devolver la plaza en el mismo estado en que la recibió, salvo el desgaste normal por el uso. El arrendador tiene derecho a inspeccionar el estado antes de devolver la fianza y a deducir de esta los importes necesarios para reparar daños imputables al arrendatario.

Si el arrendatario no abandona la plaza voluntariamente al término del contrato, el arrendador puede ejercitar la acción de desahucio por expiración del plazo ante el juzgado competente, siguiendo las normas procesales generales. El Código Civil y la LAU fijan el marco sustantivo; el procedimiento es el que corresponde según la legislación procesal vigente.

Mantener toda la documentación ordenada —contrato original, justificantes de pago, comunicaciones escritas y acta de entrega de llaves— facilita cualquier reclamación posterior y reduce el tiempo que dura un eventual proceso judicial.

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